Nyan Cat en Emacs

Gracias a picandocodigo descubrí el otro día un complemento que justifica completamente el abandono de esa basura llamada vi en favor del todopoderoso-dios-de-los-editores GNU EMACS. Ni más ni menos que… ¡Nyan Cat!

Se trata de un indicador de posición del buffer de pantalla. Para usarlo es tan sencillo como descargar las fuentes de la web del proyecto, copiar el contenido a vuestro .emacs.d/ en vuestro home y añadir lo siguiente en .emacs

(add-to-list 'load-path "~/.emacs.d/nyan-mode")
(require 'nyan-mode)
(setq-default nyan-wavy-trail t)
(nyan-mode)
(nyan-start-animation)

Con estas opciones Nyan Cat tendrá animación y moverá el arcoiris en forma de olas.

Nyan Cat en Emacs.

Nyan Cat en Emacs. On your face, vi!

Ocupadillo

Últimamente escribo muy poco. Ando liado con varias cosas, como la lectura feroz, el aikido, o el maravilloso arte de hacer nada tirado en el sofá.

Me compré uno de esos diabólicos ebook-reader de Sony, el cual he rentabilizado rápidamente leyendo cosas tan dispares como novelizaciones de zombies, Tolstoi, Dostoyevski, clásicos en latín y majaderías japonesas varias. Dada la situación de este pobre país, dominado gobernado por auténticos ineptos, chupasangres inútiles que están acabando por hundir España, con el presidente “plasma” (para los lectores del extranjero, nuestro incompetente presidente Rajoy da las “ruedas de prensa” a través de un monitor LCD), hace ya meses que empecé a empaparme de podcast sobre política y sobre todo de economía, para contrastar las burdas (para mi gusto constitutivas de delito) mentiras que vierten todos los días desde el des-gobierno. Os recomiendo encarecidamente que leáis a los amigos de Colectivo Burbuja y escuchéis su podcast, un grupo de gente de nivel denunciando la estafa a la que se está sometiendo al pueblo español con la excusa de la crisis. La siguiente imagen es verídica. Para los lectores de fuera de España, un detalle de lo que nos está gobernando:

Puta vergüenza

Puta vergüenza

Y eso es todo amigos…

Dredd (2012) y The Raid (2011)

Hace poco ví The Raid, un film indonesio que según creo se estrenó en nuestro país en el festival de Sitges 2012. Me resulta curioso que, tras el visionado anterior de la nueva versión de Dredd, ambas compartieran montones de características: sucias, violentas e implacables. Empecemos.

Échale huevos y entra.

Échale huevos y entra.

 

The Raid se desarrolla desde el punto de vista de un comando especial de la policía indonesia que se lanza al asalto de un edificio tomado por los peores criminales y drogadictos varios. Dicho edificio está gobernado por un narco y sus secuaces, y cuando descubren que la policía armada hasta los dientes ha entrado en sus dominios, decide cerrar a cal y canto y darles caza con todos sus hombres. A partir de aquí se desarrolla una matanza brutal de polis y malos en las que la finalidad del asalto queda cada vez más en entredicho.

Es una cinta violenta a más no poder, llena de balazos, machetes y tipos pasados de rosca que se dedican a darse palos sin descanso. La acción es constante, como la sangre que corre a ríos por los pasillos del edificio. No hay un gran argumento: entrar, matar y salir con el jefe de la banda. Los tiroteos están rodados con bastante soltura, como las buenas coreografías de peleas: las actuaciones, correctas para lo que se pueda esperar y la atmósfera muy conseguida, muy creíble dado que sucede todo dentro de un bloque de viviendas marginal.

Una peli de acción trepidante y claustrofóbica que hará las delicias de los apasionados de este cine… y el asco de los odiosos del gore.

Dredd es un film que comparte un montón de detalles con la anterior. Basada en el cómic original de John Wagner y Carlos Ezquerra, trata de un juez de la megalópolis futurista Mega-City One. Su papel es el de juez, jurado y verdugo con toques fascistoides, un personaje

Correrá sangre...

Correrá sangre…

implacable e inmisericorde que no duda en castigar con la muerte el más pequeño delito. Dependiente del Departamento de Justicia, trata de imponer el orden en la caótica ciudad pasando por encima de quien sea necesario. Sin concesiones, sin perdón. En el film de 2012, la acción se desarrolla en la misma ciudad, aunque dentro (como en The Raid) de un solo edificio: Peach Trees, una gigantesca construcción de 200 plantas que alberga 75000 personas. Se han cometido tres asesinatos y el juez Dredd y su compañera novata Anderson entran para esclarecer la situación. El bloque está controlado por una narcotraficante apodada Ma-Ma, una despiadada criminal que gobierna Peach Trees con mano de hierro. Cuando los jueces detienen a uno de los cabecillas de su banda, Ma-Ma cierra el bloque y hace un llamamiento a los ciudadanos para que les den caza… y empieza la locura.

En Dredd no faltan escenas superviolentas: tiroteos bestiales, armas pesadas, explosiones, matanzas múltiples y casquerías varias. A diferencia con The Raid no son una veintena de hombres contra muchos, sino que Dredd y Anderson se lían a ostia limpia contra cientos de delincuentes que, por supuesto, reciben hasta en el carnet de identidad.

Me sorprendió que una película de acción con un presupuesto modesto (45M de dólares) pudiese gustarme tanto. Como en la anterior, la acción apenas decae en algún momento, los efectos especiales son muy decentes, especialmente cuando alguno se chuta con la droga de moda SloMo. Las actuaciones son correctas, con Karl Urban en el papel del cara-de-cemento Dredd (atentos a la forma de su boca durante todo el metraje), la joven Olivia Thirlby como la psíquica mutante Anderson o Lena Headey como Ma-Ma. Buena fotografía, acción palomitera de la de toda la vida y gore a raudales. Fuck yea!

PD: atentos a la brutal escena del mendigo o la de “bola de fuego”.

Ambas películas son muy recomendables.

seal01

El Hobbit, un robo inesperado

Y no lo digo por la película en sí, que de hecho es bastante buena, sino (supongo) a la decisión de  Peter Jackson de separarla en tres partes. Una medida sacacuartos donde las haya, más aún cuando la novela de El Hobbit es más delgada que cualquiera de las partes de El Señor de los Anillos, y ésta gozó de un film por libro, con lo que dos episodios me parecen más que suficientes. ¡Ay, amigo! Poderoso caballero es don dólar…

Buenas actuaciones, mejor maquillaje, fotografía espectacular como siempre, y unos efectos especiales muy buenos. A veces el uso de cámara en movimiento dificulta distinguir bien las peleas y apreciar los detalles, como una secuencia del principio en el interior de Erebor, borrosa y mareante, quizá por culpa de la propia sala de cine. Si bien me ha gustado, tengo mis reservas, principalmente con la inclusión de escenas sacadas de la chistera…

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como esa en la que las montañas se convierten en guerreros pétreos cual Transformer rural… de lo peor de la cinta. Por no mencionar el numerito de Radagast sobre un trineo tirado por ¡conejos!, sacado del forro del bolsillo del pantalón o la escena de Rivendel con el pedrolo de cuarzo a modo de altar. Y como éstas un montón de situaciones que no se daban en la novela y que realmente ni solucionan ni aportan.

Peter Jackson, existe una práctica llamada concisión, te podías haber ahorrado los primeros 20 minutos con tus cuentos de enanos, que eso se lo resume Tolkien en dos párrafos en la reunión de Bolsón Cerrado.
Pero dejando de lado sus errores, que los hay y no son pocos, es una gran película de aventuras, con su cuidada ambientación y la gran actuación de Martin Freeman en el papel de Bilbo o el siempre solvente Ian McKellen como Gandalf. Imprescindible.
Martin Freeman con postizos.

Martin Freeman con postizos.

Minetest

Para todos aquellos que gusten de juegos tipo Minecraft pero que le eche para atrás que no sea software libre (aún) o corra sobre el pesadísimo Java, existe una alternativa seria y libre (LGPL) llamada Minetest. Está programado en C++ usando el motor 3D Irrlicht y tiene un aspecto clavadito al Minecraft. A diferencia de este último, puede correr sobre hardware más antiguo y humilde, como es el caso de mi Asus EEE, al no levantar Java (aunque se arrastra bastante). Hay binarios para GNU/Linux y MS Windows.

Es un proyecto en desarrollo, pero muy prometedor.

Pantallazo sacado de la red

Prometheus

Hace un par de semanas vi Prometheus, la cinta que todo el mundo se ha enconado en llamar “precuela de Alien”. Había oído de todo: que si es una precuela, que si no, que si a medias, etc. Así que daré mi opinión. ¡Ah Y habrá spoilers, así que si aún no la has visto, no te leas esta entrada hasta haberlo hecho.
Como pequeño resumen: Un grupo de arqueólogos encuentra evidencias en excavaciones de antiquísimas visitas de extraterrestres. Éstos nos dejaron un “mapa” estelar con la ubicación de su planeta, así que la Weyland Enterprises (¿os suena?) financia un viaje de exploración al planeta desconocido. La Prometheus está compuesta por un biólogo, un geólogo (y cartógrafo), la protagonista arqueóloga (Noomi Rapace) y su novio, el capitán de la nave y su tripulación, una cuadrilla de soldados chungos, la hija de Weyland (la tremenda Charlize Theron) y un robot llamado David (Michael Fassbender). Tras un par de años de viaje en suspensión criogénica llegan al planeta desconocido; su atmósfera está compuesta principalmente de CO2, por lo que no es respirable y a simple vista se ven varias estructuras artificiales cerca de donde aterriza la nave. Bajan a inspeccionar las edificaciones y descubren que están enlazadas con las criaturas extraterrestres a las que la protagonista llama “ingenieros” (con un tufillo creacionista), que fueron quienes nos crearon. Sin embargo, el lugar parece un cementerio: los arquitectos están muertos y tirados por doquier. Hay cámaras llenas de extrañas vasijas llenas de sustancia oscura y el aire es puro como el de la Tierra. ¿Qué los mató? ¿Qué pasó en aquel lugar?
Ya hora al pastel. La película en sí me ha gustado… a medias: es espectacular, a lo grande. Los efectos especiales son muy buenos, la fotografía excelente y los cuidados escenarios (tanto en la nave como en el planeta) recuerdan muy poco a la sucia Nostromo; sin embargo, las actuaciones son regulares, con la excepción de los protas (Rapace, Fassbender y Theron) y creo que la dirección de actores no está a la altura del resto. El guión, para ser sincero, es para limpiarse el culo, pues desde el tema creacionista/diseño inteligente (para darle más rollo a Fríker) a las ridículas situaciones que se dan, diálogos de serie Z, que parecen ideados por un niño de 12 años y para nada se nota la mano de Ridley Scott, el genio que creó Alien. Hay toda clase de patadas a la ciencia más básica, como explicaré más adelante, y un montón de detalles estúpidos que le restan muchísimo a lo que podría haber sido una estupenda y verdadera precuela de la saga Alien. Para más inri las continuas referencias a la saga Alien están demasiado forzadas, como queriendo crear en el espectador la sorpresa.
Como no quiero reventar más trama dejo mis puñaladas en la parte de spoilers.

Hola, soy David, el robot hijoputa.

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  • Empieza la película y aparece un humanoide comiéndose un paté negro de X-Files que le desintegra el cuerpo. ¿Suicidio? ¿Sentido de la secuencia?
  • Durante el viaje de la Prometheus aparecen datos del vuelo, como tripulación y fecha. Año 2093, donde dudo mucho que se fabriquen aeronaves así. Distancia desde la Tierra 3,27×1014 Km. Esto es 34,56 años/luz. Sabiendo que no se puede superar la velocidad de la luz (ni aún en el 2093), como mínimo tendrían que tardar 35 años en llegar al planeta extraño. ¡Ah! Que era el Halcón Milenario tuneado…
  • Al despertar de la criogenización estasis se descubre que nadie se conoce. ¿Embarcaron por turnos? Viajan a un planeta donde hay grandes probabilidades de encontrar vida desconocida y la tónica general de las conversaciones a bordo es “Hey colega, que sólo he venido por dinero”. Por lo visto a nadie le han dicho el propósito de la expedición.
  • Sale Weyland en un holograma, y descubrimos que es Guy Pearce con dos kilos de maquillaje del malo para intentar que parezca un anciano de ochentaitantos… venga hombre, ¿no había algún anciano al que contratar?
  • La arqueóloga se pone a explicar la expedición y cuando los demás dudan de las evidencias de alienígenas en el planeta, ella dice que “quiere creer”. Olé al razonamiento científico.
  • Alcanzan el planeta y aterrizan “a pelo”, en vez de cartografiar el planeta desde una órbita baja para conocer su atmósfera, relieve, composición, etc. Además, van a caer al lado de estructuras artificiales, así, a ojo.
  • El geólogo (y cartógrafo) no tiene desperdicio. Una especie de freak tatuado, que va de chungo y se caga patas abajo cuando se pone un poquito extraño el tema. No se ni el motivo de su inclusión en la aventura, máxime cuando su mayor participación es la de soltar unos drones cartográficos que van en piloto automático. Eso sí, hay que activarlos a base de aullidos.
  • Descubren que dentro de la estructura hay atmósfera respirable. Y se quitan los cascos. CON DOS COJONES. ¿Expedición científica con biólogo a bordo? ¿Y los posibles patógenos en el aire?
  • El cartógrafo, al hacerse caquita por encontrar un cadáver alienígena, huye con el biólogo y se pierde. Recordemos que los drones han mapeado toda la instalación. SE PIERDE. SE PIERDE.
  • La tormenta de sílice les arranca del suelo pero ni una ralladura en el traje o la escafandra, ni una grieta, ni un corte.
  • Aplican 30, 40, 50 amperios al cráneo del extraterrestre y se extrañan de que explote. Nota: con 100 miliamperios muere un humano. ¡Ah! y lo analizan exponiendo la cara frente al bicho, que si suelta gases o bacterias no pasa nada.
  • Casi todos se pasan los ratos muertos agarrados a una botella. Tienen un piano, un gimnasio con canchas de baloncesto y hasta una mesa de billar (y supongo que no faltarán Playstations 14®), pero se entretienen pillando un buen ciego.
  • La escena de la “cobra” no tiene desperdicio. El biólogo y el cartógrafo se asustan por un cadáver antropomorfo y en cambio se ponen a jugar con una culebra hostil extraterrestre. Hasta que los joden vivos, claro. FAIL.
  • La nave de los ingenieros se lleva la palma. Viajes interestelares, armas biológicas superavanzadas y todo se pone en marcha… ¡¡¡TOCANDO UNA PUTA FLAUTA!!!

Los disparates se suceden uno detrás de otro, desde el embarazo exprés de la prota, pasando por su cesárea curada con ¿grapas de metal?, el ingeniero boxeador, la secuencia “¡¡sin manos!!” cuando la van a diñar, la muerte hiperestúpida de la Theron, el calamar que ha crecido dos metros alimentándose de… ¿aire?, el vuelecito al planeta de los ingenieros, una Ripley 2, etc.