Amijos del misterio
Llevo como un año trabajando de noche, y he de decir que hay momentos en los que te llegas a aburrir, no por falta de actividad, sino porque sólo tengo dos compañeros y suelen estar cada uno en una punta de la empresa. Escucho habitualmente música y podcast de muy diversa índole: ciencia, historia, informática e internet y últimamente, más en tono cómico que otra cosa, sobre pseudociencias, en especial al “amigo de todos” Iker Jimenez. No deja de asombrarme y provocarme risa tanto los temas que trata como el poco nulo rigor puesto en sus “investigaciones”. Alguien podrá pensar que se me ha derretido la masa encefálica o que he sido víctima de una abducción para volverme crédulo y escuchar este tipo de programas, pero no. Me considero ateo, escéptico total sobre cualquier tema de los que voy a tratar y considero que únicamente las diversas ciencias sociales, naturales y formales pueden y deben explicar el mundo en el que nos encontramos, a través de la observación, deducción, experimentación y elaboración de leyes rigurosas y metódicas. Como cualquiera que sepa de un poco de qué van las pseudociencias sabrá, todo lo anterior es inexistente en el mundo del “misterio ©”.
Íker Jiménez (o Friker para algunos) es un periodista que, como suele ser habitual en su mundo, es una vergüenza para el oficio. Y no hablo de los temas que trata o de aquellas creencias que pueda o no tener, sino de la manera en que manipula a su antojo para sacar conclusiones convenientes a su línea editorial. Existe, creo, una ética periodística (al igual que hay un antediluviano código medico) que exige al escritor un mínimo rigor a la hora de exponer la información, haciendo cosas como comprobar las fuentes, contrastar información y publicarlas de manera veraz. Toda manipulación en el proceso dará al traste con la credibilidad de su autor, y si ésta se da de manera consciente y con conocimiento de causa o mala fe, sobrepasará la mala praxis y caerá en el pozo del fraude, tan lleno en estos nuestros días. Íker se llena la boca con términos que le quedan grandes, como periodismo de investigación, dossier, etc. Cree que coger el coche y acercarse al cementerio de un pueblucho de mala muerte para grabar “psicofonías” es todo un alarde de periodismo de investigación. No, amigos del misterio, eso NO es periodismo ni es investigación. Ese es el entretenimiento de los chavales de pueblo con quince años cuando salen un sábado de invierno cargados con bolsas llenas de Whiskey Dick, Malibú y refresco de cola (sin ofender a nadie). Un periodista de verdad va al suceso, entrevista, recopila la información, la contrasta con testigos, expertos y demás, redacta, vuelve a entrevistar e investigar, vuelve a contrastar y cuando considera que el tema está redondo, lo manda al editor. Usando medios de verdad (grabadora, libreta y boli, mapas, internet) y no un casette magnetofónico o un minidisc con micro (muy usado para mi desgracia por Friker) y un bocata de jamón esperando a que algún alma en pena se pasee por delante del amigo del misterio con ganas de decir algo ininteligible pero que sólo él y su cuadrilla de ríe-gracias entienden. De esto hablaré más tarde.
Y como repito no me cebaré con él y sus semejantes por su credulidad o fantasía, que cada cual está en su derecho de tenerlas, sino por la manipulación a la que somete las “pruebas” de sus “investigaciones”, a cómo tergiversa la información para modelarla a su gusto y lo que más me irrita, la manera de desprestigiar el trabajo duro (sí Íker, trabajo duro, cosa que desconoces) de científicos, historiadores, sociólogos, etc. rebajándolos a la categoría de “esos de bata blanca que creen saberlo todo” (y lo cito textualmente de múltiples audiciones de Milenio3). He llegado a leer barbaridades de sus oyentes (y telespectadores) asintiendo a todo lo que dice y confirmando que la “ciencia oficial y académica” no puede explicar nada y que están encerrados en sus laboratorios haciendo oídos sordos a las “investigaciones” heterodoxas. Veamos, amigo(s) del misterio: personas de la talla de científicos (y aquí se engloban un montón de disciplinas), sociólogos, psicólogos, médicos, historiadores, arqueólogos, informáticos y muchas otras personas que han estudiado duramente (repito, duramente) disciplinas científicas han estado cinco, siete, diez años (y se reciclan durante toda su vida) estudiando, investigando, descubriendo, analizando, cotejando, ordenando y exponiendo conocimientos obtenidos de manera científica. Esto es a través de métodos (y pongo el enlace a Wikipedia para que no se moleste en buscar qué es eso). Como mínimo, merecen respeto y su palabra me resulta más válida que la de la suma de todos tus amigos ufólogos, parapsicólogos y demás charlatanes embusteros de baja estofa. Tú no sabes lo que es investigar, sólo publicar patrañas sin sentido y sin contrastar sobre temas “misteriosos” y tan creíbles (para tus seguidores, obviamente) como los UFOS, las psicofonías (¿o eran parafonías? estoy confuso), los poderes mentales, la sanación milagrosa, los “misterios” de la iglesia de tu mujer, las apariciones marianas, los exorcismos y un largo etcétera de sinsentidos propios de charlatanes como tú o lo que es más inquietante, tu legión de seguidores (algunos de los cuales tienen sinceramente serias patologías mentales). Evidentemente el amigo Íker tiene poco de sorprendido o crédulo (a diferencia de lo que nos hace ver u oír en Milenio3 y Cuarto Milenio), todo es parte del negocio de Pase por caja®.
Voy a escribir una serie de entradas sobre Fríker, su camarilla de “investigadores” del misterio© y los casos más llamativos (y fantasioso-paranoides) que han perturbado mi mente.